CmalatalettoCon el empeoro de la enfermedad se necesitaría intensificar la administración de morfina, pero Chiara Luce la rechaza. “Me quita lucidez y yo puedo ofrecer a Jesús sólo el dolor”, afirma decidida. Papá Ruggero se queda regularmente impresionado, casi no puede creer la determinación y la serenidad que su hija demuestra también en los momentos más difíciles. A veces la espía por la cerradura, para estar seguro de que no esté actuando para hacer menos dolorosa la vida de sus padres: y ella está allí, siempre serena, y a veces la escucha cantar.

Una mañana la mamá entra antes que los demás en la habitación del hospital, donde Chiara estaba otra vez internada:

“Entro, y mirando el desorden que había alrededor me di cuenta de que fue una noche terrible noche. Ruggero me señala para que no hable porque Chiara hace poco que se había quedado dormida. Me apoyé en la pared, cerca de ella, y tenía el rostro tan pálido que ya parecía muerta. La miro en silencio, pero ella ya había oído mi llegada, y con un esfuerzo enorme intentó sonreírme. Entonces le pregunté qué fue lo que pasó, y ella me responde: « ¡De todo, de todo mamá! Pero sabes, no he desperdiciado nada, tampoco – dice juntando el pulgar y el índice– ni siquiera esto de dolor. Ofrecí todo, todo a Jesús». Entonces me di la vuelta hacia Ruggero, y verdaderamente sentíamos, mirándonos, que hubiéramos tenido que ponernos de rodilla frente a esta hija: para admirar y agradecerle a Dios las maravillas que estaba cumpliendo en su alma”.

Scan_066En otro momento de profundo sufrimiento físico confía a su mamá: “Jesús elimina mis manchas con blanqueador para sacar también los puntitos negros, y el blanqueador quema. Así, cuando llegue al paraíso, seré blanca como la nieve”. Y sigue: “Ves, ya no me queda nada, pero tengo todavía mi corazón, con el cual puedo amar”. Don Lino, el cura que le asiste, le lleva cada día la eucaristía: para Chiara aquello es el momento más esperado de su jornada. Siente que el fin se acerca. Se prepara, y prepara a los que están a su lado. Con la amiga Chicca elige las canciones que quiere para su funeral. Le gustaría que fuera una fiesta, y organiza cada detalle: las flores, el peinado, el vestido para sus padres y el suyo también: blanco, como el de una esposa… A su mamá le revela: “Cuando me vaya al paraíso tú y papá escribirán la experiencia que vivimos juntos, y se la entregaran a los demás”. Y en otro momento recomienda: “Cuando me preparares tendrás simplemente que repetir ‘Ahora Chiara Luce ve a Jesús’ ”.

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El dia 10 de semptiembre de 1990, pocas semanas antes de su fallecimiento, Chiara manda un mensaje grabado para los gen – los jóvenes que pertenecen al “Movimiento de los Focolares” – para saludarlos y agradecerles su cercanía; en aquella ocasión les cuenta una experiencia vivida en el hospital de Torino.

El 5 de octubre, aún muy cansada, logra despedir por última vez las muchas personas que pasaron por su habitación para oír noticias sobre ella, en particular los jóvenes, a los que siente que debe pasar el testigo como en las Olimpiadas, porque como recuerdan las palabras de Chiara Lubich: “Los jóvenes son el futuro: tienen una vida sola, y vale la pena gastarla bien”.

Un rato después con un gesto invita la mamá a acercarse: “¡Adiós Mamá! Que seas feliz, porque yo lo soy”. Papá Ruggero, desde el otro lado de la cama, pregunta si este propósito vale también para él, y ella asiente con una sonrisa. Serán sus últimas palabras, pero no su último acto de amor. En cuanto a Chiara donó sus propias córneas, la única parte de su cuerpo que el tumor no golpeó.

Scan_077Chiara Luce Badano muere a las 4:10 am del 7 de octubre 1990. A su funeral, celebrado por el Obispo Monseñor Maritano, los conjuntos Gen Rosso y Gen Verde tocan las canciones que ella eligió: la iglesia está desbordada de cientos y cientos de personas, y casi todo el pueblo recorre el camino que lleva al pequeño cementerio, donde será enterrada en la capillita de familia. Un gran ramo y un telegrama fue entregado a los padres por Chiara Lubich: “Le damos gracias a Dios por esta brillante obra maestra”.