Scan_076Desde los primeros meses después de su muerte, el eco de los eventos acerca de Chiara Luce Badano empieza a propagarse, mientras su tumba, en el cementerio de Sassello, se convierte en lugar de peregrinaciones siempre más frecuentes. Para todos y en particular los jóvenes. Porque lo suyo es un modelo en alguna forma reproducible, además de ser extraordinariamente moderno: especialmente para los jóvenes, como dicho, que de todas partes llegan a Sassello a visitar el cementerio y su capilla, donde hay una cesta siempre repleta de cartas. También al Centro del Movimiento de los Focolares, donde no paran de llegar incontables testimonios: de quienes cambian vida, quienes descubren de vuelta la fe, o quienes recibieron gracias especiales.

Es Monseñor Livio Maritano, el obispo de Acqui Terme, testigo directo de la vida de Chiara, el que toma la iniciativa y decide de comenzar la causa de beatificación. Así motiva su decisión:

“Su testimonio me pareció significativo en particular para los jóvenes. También hoy se necesita la santidad. Hay necesidad de ayudar a los jóvenes a encontrar una orientación, un fin, a superar las inseguridades, su enigmas frente a las derrotas, al dolor, la muerte, y todas su inquietudes”.

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Monsignor Livio Maritano

El proceso canónico es definitivamente rápido, gracias también al gran trabajo desarrollado por la postulación que organiza el proceso y recoge incesantemente testimonios y documentos. Empezado en la diócesis de Acqui Terme en 1999, se traslada en Vaticano ya el siguiente año, y el 3 julio 2008 Chiara Badano es declarada venerable.

El año sucesivo es promulgado por parte de la “Congregación de las Causas de Santo”, tras la autorización del Santo Padre, el decreto acerca del milagro, atribuido a las intercesiones de Chiara Badano: la curación improvisa de un chico de Trieste afecto por una muy grave forma de meningitis fulminante. Los médicos le habían dado tan solo 48 horas de vida.

Desde allí, en el noviembre 2009, Papa Benedicto XVI la declara Beata.